A medida que se acerca el traspaso de poder, el equipo de Barack Obama diseña los principales ejes de la política exterior de esta nueva administración. Sin lugar a dudas el tema de Irak, que ha ocupado un importante lugar en la campaña electoral, es uno de los más importantes. Así, se ha encargado al SWISH - South Waziristan Institute of Strategic Hermeneutics la elaboración de un informe centrado en el futuro de Al Qaeda y sus implicaciones a nivel de seguridad en la región del Medio Oriente.
Si bien la primera parte del informe puede
consultarse on-line creemos que uno de los párrafos más interesantes es el siguiente:
"La actual situación en Irak ha sido distorsionada por el "discurso de victoria" de los republicanos durante la campaña electoral. Si bien la violencia ha disminuido, especialmente en cuanto a los ataques a soldados norteamericanos, esto no puede ser atribuido totalmente al aumento del número de tropas ("the surge"), sino que tiene mucho que ver con una combinación de factores como el cese de fuego de las Milicias e Muqtada As Sadr, las actividades de los grupos sunitas ("awakening groups") y la separación, cada vez más consolidada, entre los distintos grupos confesionales de la población. La violencia continua, todos los días se producen explosione y tiroteos, siendo en la actualidad la ciudad de Mosul su epicentro.
El acuerdo de seguridad alcanzado con Irak especifica que hacia fines del 2011 la totalidad de las tropas norteamericanas se retirarán, lo cual refleja uno de las promesas del nuevo presidente en su campaña electoral. Sin embargo, debe hacerse que notar que existirán fuertes presiones para mantener una fuerte presencia militar. Mientras que los Estados Unidos, China y el resto de los países industrializados continúen su actual dependencia energética, la seguridad de la región del Golfo Pérsico seguirá siendo importante. 62% de las reservan mundiales de petróleo y 39% de las reservas mundiales de gas están localizadas en esta zona, si agregamos a los ex-estados soviéticos y Venezuela, las cifras alcanzan el 80% y el 69% respectivamente.
Mas allá de lo que se diga en público, los asesores de seguridad del nuevo presidente insitirán seguramente en mantener una presencia militar en la región, incluyendo a Irak. Puesto que las tropas norteamericanas no son bienvenidas en Arabia Saudita y no se puede asegurar un acuerdo de ese tipo con Irán, resulta inconcebible una salida total de Irak. Los Estados Unidos no han construido la embajada más grandeel mundo en Bagdad para dejársela al Ministerio de Trabajo de Irak".
Este análisis tal vez resulte un tanto chocante y hasta discutible, pero no por ello menos interesante y sugerente.